viernes, 28 de septiembre de 2012

Orlando Barone humillado en Rosario

En 2010 Orlando Barone dio una conferencia en el Iset 18 de Rosario. Cuando llegó la hora de las preguntas, Alberto López, profesor del establecimiento, se despachó con un discurso de 7 minutos en el que, con razón, calificó al "periodista" de nefasto, burgués y cómodo, entre otras cosas. Luis Oscar Tolosa

Orlando Barone en 678 sobre las conferencias de prensa y Ana Guzzetti

http://www.youtube.com/watch?v=FIXZyRb40gQ Luis Oscar Tolosa

ORLANDO BARONE DEBERÍA RETIRARSE POR DEL PERIODISMO

http://www.facebook.com/#!/luisoscar.tolosa Luis Oscar Tolosa

jueves, 27 de septiembre de 2012

TOMÁ EN CUENTA LOS TROPIEZOS, LAS CAÍDAS, LA IMPOSIBILIDAD DE REALIZAR EN ESE MOMENTO ALGO QUE HABÍAS PROYECTADO, Y PERSEVERÁ, INTENTALO DE NUEVO, BUSCÁ OTRAS ALTERNATIVAS, CAMBIÁ DE RUMBO, NO BAJES LOS BRAZOS NUNCA. A VECES DAMOS CONTRA UNA PARED... PERO NO ES INFINITA, BUSCÁ EN OTRA DIRECCIÓN. SIEMPRE SE PUEDE, EL SER HUMANO ES ARTÍFICE DE SU PROPIO DESTINO... ¡EL ÉXITO ESTÁ A TU ALCANCE, SÓLO T...ENÉS QUE IR A BUSCARLO!, NO ESPERES NADA SENTADO, NI ENCERRADO EN CUATRO PAREDES Y UN TECHO. LA VIDA ES UNA ETERNA BÚSQUEDA Y LA FELICIDAD ESTÁ EN CADA PASO QUE DAS, NO EN EL SÓLO HECHO DE HABER ALCANZADO UNA META Y DESCANZAR EN ELLA... SE FELIZ CON LOS HECHOS ESPIRITUALES, LOS DEL CORAZÓN Y LOS DEL ALMA... LO MATERIAL ES SUPERFICIAL Y SE AGOTA RÁPIDO.... TRABAJÁ EN LO QUE TE GUSTE, VIVÍ RODEADO DE TU FAMILIA Y DISFRUTÁ DE CADA MOMENTO. ESTAMOS DE PASO, NO LO OLVIDES, NO PODRÁS LLEVARTE LO MATERIAL AL CIELO, Y A VECES SUELE SER COMBUSTIBLE EN EL INFIERNO.
Luis Oscar Tolosa

ZEITGEIST (8 HORAS)

http://www.youtube.com/watch?v=cs-lOoahbxE Luis Oscar Tolosa

sábado, 7 de abril de 2012

GUILLERMO LARREGUÍ: "EL VASCO DE LA CARRETILLA" ("Un vasco es capaz de todo lo difícil")

Patricia Halvorsen es la autora del libro: El Vasco de la Carretilla Editorial Dunken – 3° Edición año 2003 Una idea y compaginación de Ricardo Alfredo. Río Turbio – Pcia Santa Cruz - Argentina
Año 1935, Mata Amarilla, Territorio Nacional de Santa Cruz, zona norte del río homónimo. Campamento de la Petrolera de Ultramar, subsidiaria de Standard Oil. Presidente de la República: Agustín P. Justo, Gobernador: Capitán: Juan Manuel Gregores. Jefe de Policía, Eduardo Victoriano Taret, ejecuta el mandato recibido por sus superiores del Ministerio del Interior, Leopoldo Melo, tras la decisión del Gobierno Nacional de paralizar los trabajos luego de una interpelación en la Cámara de diputados. Cumplida la orden, queda cesante el personal y obligado por la situación adversa, se disgrega en busca de nuevos horizontes, entre ellos Guillermo Isidoro Larreguí, español, navarro, oriundo de Pamplona. Desocupado, el vasco se dirige a la localidad de referencia del paraje que habitara durante su desempeño en la empresa, Cte Luís Piedrabuena para definir su destino.
Entre tantas miserias, sobresalieron, siquiera temporalmente, importantes titulares que anunciaban “Llegan hoy el Vasco, termina su raid, el vasco de la carretilla, gasto 31 pares de alpargatas en su caminata”.
Cuál fue en adelante el destino del afamado andarín? Para sorpresa de muchos, ese mismo año su espíritu aventurero volvió a activarle los pies. La voz de los vascos de América – Euzko Deya – cuenta como con otras carretillas realizo otros 3 raids más, uno desde Coronel Pringues a La Quiaca en 1939, 4405 Km., el segundo en 1941 desde Villa Maria, Córdoba a Santiago de Chile, 2018 Km. Y el último en 1944 desde Trenque lauquen a las Cataratas del Iguazú, pasando por; Pehuajó, Luján, Zarate, Constanza, Gualeguaychú, Concordia, Curuzú Cuatiá, Mercedes, Santo Tomé, San José, Santa Inés y Posadas. Ninguno de estos viajes obtuvo la estrepitosa resonancia del primero, la novedad había pasado y la atención de los medios de comunicación, se centraba en el epicentro político que gestaba la segunda guerra mundial. Luis Oscar Tolosa

Eduardo Galeano: “Somos las historias que vivimos”

Eduardo Galeano: “Somos las historias que vivimos”

Circuitos y Talleres

domingo, 12 de febrero de 2012

Pregunte, pregunte, que algo queda

Créditos: Página 12 - domingo 12 de febrero de 2012
EL PAIS › INTERROGANTES Y MENSAJES FALSOS DEL GRUPO DURAN BARBA Por Martín Granovsky Parte del dispositivo utilizado por el equipo de Durán Barba fue el uso de preguntas que incluían datos falsos. La falsedad empezaba por lo más elemental, que era el emisor del mensaje. Una decía: “Querido vecino, te estamos llamando de parte de Daniel Filmus y Hugo Moyano para invitarte este 29 de abril a celebrar el Día Internacional del Trabajador en la Nueve de Julio. A las 12 del mediodía nos vamos a reunir todas las familias trabajadoras. Con Cristina hemos recuperado la dignidad y ya es hora de que la Ciudad de Buenos Aires se sume al proyecto nacional. Te esperamos. Daniel Filmus y Hugo Moyano”. El 29 de abril pasado Moyano anticipó la realización del acto del 1º de mayo. La campaña para elegir al jefe de Gobierno porteño todavía no había comenzado y cualquier publicidad electoral quedaba fuera de la ley. Página/12 consultó al equipo de campaña de Filmus y obtuvo dos precisiones. Una, que no inició la publicidad antes de tiempo, incluso porque en ese momento aún la conducción política del kirchnerismo no había decidido si el candidato sería Filmus, Amado Boudou o Carlos Tomada. La otra, que los mensajes no partieron del equipo. La figura de Moyano parece haber sido elegida por el equipo de Durán Barba para demostrar que Filmus y el secretario general de la Confederación General del Trabajo eran una pareja política inseparable. ¿Habrá testeado el grupo de servicios quirúrgicos de Durán Barba la popularidad del dirigente sindical entre la clase media porteña? Una popularidad baja, ¿lo habrá incitado a estampar a Filmus junto a Moyano? Son especulaciones. Los mensajes, en cambio, son datos concretos. Otro llamado: “Hola, te estoy llamando de parte del compañero Hugo Moyano. Estamos acompañando la candidatura de Daniel Filmus y necesitamos tu apoyo. No te dejes engañar por la prensa. Hoy estamos unidos en el Frente para la Victoria, con Cristina, Filmus y Moyano, y vamos a ganar. Camioneros y toda la CGT estamos organizando un acto en apoyo a Filmus y es importante que vos y todos los compañeros se sumen. Si deseas participar, después del tono dejanos tu nombre y tu apoyo. Gracias”. Otro más: “Buen día vecino, éste es un mensaje de Hugo Moyano. Este 10 de julio tenemos que llenar las urnas de votos por Daniel Filmus. Los multimedios y la prensa paga han querido inventar una pelea entre la compañera Presidenta y la CGT, pero son mentiras. Hoy, la Confederación General del Trabajo y el movimiento obrero estamos más comprometidos que nunca en nuestro apoyo a este proyecto. Es por eso que todos los verdaderos trabajadores peronistas votamos este 10 de julio por Daniel Filmus jefe de Gobierno. Es hora de que convirtamos Buenos Aires en una ciudad peronista y de todos los trabajadores. Gracias”. Y sigue la andanada: “Vecino, es importante que escuches este mensaje. Si sos parte de la familia trabajadora, tenés una opción para la ciudad: Filmus-Tomada. Carlos Tomada como ministro de Trabajo siempre estuvo del lado del movimiento obrero organizado. Es por eso que desde la CGT y con el compañero Moyano vamos a trabajar con todas nuestras fuerzas por Filmus-Tomada. Si estás con los sindicatos, estás con Filmus”. La otra parte de la campaña era instalar falsamente a Filmus como el candidato de Sergio Schoklender, siempre, claro, junto a Moyano, al parecer elegido como la bestia negra de la política argentina: “Hola, éste es un mensaje de parte de Daniel Filmus y Hugo Moyano. Las Madres de Plaza de Mayo son el símbolo de todos los argentinos en la lucha de los derechos humanos. La derecha machista quiere atacarlas argumentando que hacen negocios con su Fundación, que han tenido todo el apoyo del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Nos solidarizamos con ellas y rechazamos las calumnias inventadas en contra de Hebe de Bonafini y el administrador de la Fundación Sergio Schoklender. Con las Madres de Plaza de Mayo y el apoyo de los sindicatos, vamos a incorporar a la Ciudad de Buenos Aires al proyecto nacional. Si estás con las Madres, si estás con Moyano, estás con Filmus. Muchas gracias”. Por si no bastaba, había otra forma de saciar la presunta curiosidad del grupo de servicios de Durán Barba: “Algunos creen que Hebe de Bonafini fue estafada por Schoklender para que con esa experiencia pueda ayudar a Filmus a realizar un buen plan de viviendas. ¿Está de acuerdo? Sí, estoy de acuerdo, marque 1. No, no estoy de acuerdo, marque 2”. La pregunta que comenzó inquietando a Filmus era textualmente ésta: “Si se comprueba que el padre de Daniel Filmus es arquitecto en la empresa de Sergio Schoklender, ¿usted cree que esto le va a afectar negativamente a la candidatura de Daniel Filmus? Sí, le afectará, marque 1. No le afectará, marque 2”. El trabajo quirúrgico se complementaba con otras preguntas. Una: “¿Cree que los escándalos que tocan a Filmus, como el de las Madres y el de Salvatierra, le afectarán la credibilidad de Filmus o sus posibilidades como candidato a jefe de Gobierno? Mucho, marque 1. Algo, marque 2. Poco, marque 3”. Y había más bestias negras además de Pitu Salvatierra, el dirigente de Ciudad Oculta. Por caso, los piqueteros, pero sin nombre ni apellido, y ni siquiera con identificación de una organización social: “¿Cuál es el candidato a jefe de Gobierno que quiere garantizar un derecho de protesta de los piqueteros? Mauricio Macri, marque 1. Daniel Filmus, marque 2”. Preguntas con suposiciones falsas, generalizaciones vagas con aspecto de información, simplificación burda de la realidad, asociaciones pegoteadas dentro de un universo en principio real pero expresado como caricatura, emisores inventados para estimular estereotipos: ésas y otras formas quirúrgicas se desprenden del trabajo del Grupo Durán Barba, dirigido por el consultor ecuatoriano de alcance continental que gusta presentarse como exacto e infalible. martin.granovsky@gmail.com

¡Basta Ya! El Famatina NO SE TOCA [Compartí el Video]



Circuitos y Talleres

martes, 14 de junio de 2011

GAUCHO MATRERO Y SUS COPLAS Nº 5


Gaucho Matrero 5
Autor: Antonio "Pucho" Revello


Dos por tres salta al tapete
Cierta clase de primicias
Son temas globalizados
Encarnado en las noticias.

Hay mucha gente en el mundo
Que se la pasa güeveando
Con este tipo de líos
Siempre la van pechugando.

No hay periodismo discreto
Todos quieren novedad
Metale sangre a rolete
Y… alguna enfermedad.

Hace añares fue la gripe
Que venía de Hong Kong
Y te dejaban el traste
Rechiflao…con la inyección.

Hubo de todo en la huella
La difteria, el paludismo,
La viruela, la hepatitis,
El cólera y botulismo.

Se vino la gripe Aviar
Pobrecitas…las gallinas,
Después le tocó al chancho
Autor de fiebre porcina.

Ahora a los españoles
Con la crisis del pepino
También tuvimos nosotros
Lo del propóleo y el vino.


Si rebusca en la memoria
Hace tiempo allá en Europa
Hubo crisis ganadera
“El mal de la vaca loca”

Se comenzó a investigar
Como se curtió ese mambo
Fue culpa del manoseo
Ocasionado en el tambo.

Ordeñaban a las vacas
En tres momentos del día
Se pasaban de franela
¡¡ Y sin ninguna alegría ¡¡

Saltaban el alambrado
Pobrecitas… ¡¡ Calentonas ¡¡
En busca de un toro macho
Que les calme las hormonas.

Imaginese …Señora
Si se lo hacen a Usted
Que le acaricien las tetas
Y que la dejen de a pie.

Por eso dice el Matrero
En esta oportunidad
Meta palo y a la bolsa
No discrimine…Jamás.

Ya que está…le hacemo’ un dentre
Al tema de votaciones
Vaya buscándose un santo
Para alinear oraciones.

Ya que ando por aquí
Como cenicero e moto
Voy a tirar unas líneas
Para irritarles el poto.

Se vienen las elecciones
Preparese…ciudadano
Los versos que va a escuchar
De políticos urbanos.

Ya empezaron los insultos
Y las mentiras cruzadas
La alusión a la familia
Y el sexo de la hermana.

Risulta…Que ahora son
Totalmente esclarecidos
Estos cerebros que ayer
Estaban enmohecidos.

No saltaba ni una chispa,
ni gestión, ni fantasía,
para ganarse tu voto
cargaron las baterías.

Pero lo dice el refrán
Mona que salta, no engorda,
Es al pedo reempujar
Cuando la pinchila es corta.

Algunos son mentirosos
Henchidos de egocentrismo,
Traidores y venales
Con gran cuota de cinismo.

Hay otros siempre con hambre
Angurrientos de poder,
Como no se llenan nunca
Le dicen “Baño de Tren”

En este pago: Junín
De todo…como en botica,
No se queje ciudadano
Sarna con gusto no pica.

Hay hombres que se lamentan
De innumerables trastornos
Son árbol de navidad
Tienen las bolas de adorno.

No se enfurezca paisano
Con lo que dice el Matrero
Antes de ir a votar
Debe pensarlo… Primero.


Autor: Antonio "Pucho" Revello


Luis Oscar Tolosa

domingo, 10 de abril de 2011

Premio Rodolfo Walsh: la disputa por la comunicación


Premio Rodolfo Walsh: la disputa por la comunicación
Enviado por Prensa y Difusión el Vie, 08/04/2011 - 03:07.
El reconocimiento a Hugo Chávez en la opinión de Jorge Bernetti

Escribe Jorge Bernetti, docente de la Facultad, director de la Maestría en Periodismo, ex director de la Escuela Superior de Periodismo y Comunicación Social (1989-1995)

La entrega del premio “Rodolfo Walsh” por cuenta de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social al presidente venezolano Hugo Chávez ha quedado insertado -y no podía ser de otra manera- en la disputa por la comunicación que se verifica desde hace dos años en Argentina. Desde el momento en que se estableció por el Congreso Nacional la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el debate teórico, las acciones políticas y los enredos judiciales son los campos donde se lucha por construir en la producción y la emisión los nuevos derechos garantizados por la legislación.

Esta disputa por la comunicación no constituye solamente un episodio argentino, sino que se escenifica en toda la geografía latinoamericana. En ese marco, el proceso político que encabeza Chávez en Venezuela también desarrolla, desde sus particularidades específicas, una lucha muy encontrada por la democratización de la comunicación. La FPyCS premió a través del “Rodolfo Walsh” esta línea de renovación latinoamericana de los procesos comunicativos, decisivos para la democratización política y el diseño de las reformas económicas, sociales y culturales propuestas por mayorías privadas de derechos laborales, pero también alimentarios, genéricos y simbólicos.

En la histérica reacción de los grandes complejos mediáticos argentinos se construyó un escenario donde un conflicto gremial, que forma parte del conflicto político que el Gobierno y gran parte de la sociedad sostienen con el Grupo Clarín y sus socios, y aliados, pasaba a convertirse en una supresión de derechos -los de expresión y prensa en este caso-, situación en la que se paralelizaba este evento con la política de Chávez. Y, por lo tanto, se repudiaba el otorgamiento de la distinción.

Como igualador de ambas situaciones -las de Argentina y Venezuela- aparecía el fantasma de la dictadura. Ocurre que Chávez es un gobernante legal y legítimo que frente a una muy dura oposición, se ha legitimado claramente por vías democráticas. Por el contrario, sus opositores cometieron un golpe de Estado que solo frustraron la decisión del pueblo y de la mayoría de las FF.AA.

Aquel golpe fue preparado por la acción continua del coro monocorde de los grupos mediáticos venezolanos, tan concentrados como históricamente reaccionarios. Lo distintivamente autoritario es que la enorme mayoría de los medios escritos y electrónicos de Venezuela responden al poder concentrado y a la oposición política. Chávez ha abierto paso a un paulatino proceso de democratización en la comunicación que es fuertemente resistido por quienes estiman que solamente la voz de los intereses comerciales es la que debe ser habilitada para tener la palabra y dibujar la imagen sobre la vida y el poder en Venezuela.

Como a los conservadores argentinos, a imagen y semejanza de sus colegas caribeños, no les gusta tampoco el origen étnico del presidente venezolano ni su caudalosa expresividad, ni su tratamiento directo de los temas en cuestión, construyen estos intereses una imagen del cuestionado de la que ninguna explicación racional puede dar cuenta, sino apelando a la defensa de intereses económicos.

El premio “Rodolfo Walsh” es una de las construcciones académicas de la FPyCS que ha producido innovaciones en múltiples espacios. El “Walsh” ha premiado a periodistas y académicos de muy diversa procedencia, en función de sus méritos para producir avances y aperturas en los discursos públicos. Algunos de los premiados no comparten ni la línea académica de la FPyCS ni tampoco las opiniones políticas de la mayoría de su comunidad.

No resulta sorprendente, sino todo lo contrario, que ni la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), ni la Asociación de Televisoras Argentinas (Ata), ni la Asociación Argentina de Televisión por Cable, todas ellas hegemonizadas por el Grupo Clarín, se hayan pronunciado sobre la cuestión que impide que la señal Telesur pueda verse en los servicios que presta Cablevisión y sus asociadas en todo el país. Ni tampoco, que sobre la discriminatoria situación haya emitido una de sus solemnes catilinarias la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Ocurre que Telesur, el mayor intento de una televisión latinoamericana, no puede ser visto por los abonados al servicio proporcionado por Clarín. Como tampoco puede ser vista la señal de noticias argentina CN23. El despropósito del tema es que el concesionario Clarín no informe a su público que el proyecto es que se pueda ver también Telesur y CN23 y no que se borre a TN, por ejemplo. La situación actual es exactamente la contraria y es claramente repugnante a los principios de “libertad y competencia” voceados rutinariamente por Clarín y La Nación.

Esta situación es paralela a la rebelión del Grupo Noble-Magneto respecto del diseño de la grilla de las señales de cable dispuesta por la autoridad pública en comunicación. Este diseño de la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) está dirigido a favorecer la comparación para los usuarios y estimular la competencia entre los prestadores.

El sentido de cambio que atraviesa tanto a Argentina como a Venezuela brindó el marco para el otorgamiento del premio “Rodolfo Walsh” al presidente Chávez. Uno de los componentes fundamentales de las batallas por la comunicación es que los contendientes tratan de asumir para sí las mejores banderas. Es una paradoja reiterada que los monopolistas de las palabras y de las imágenes quieran vestirse con la bandera de la libertad de expresión y hasta la de empresa. Ni en la primera categoría, en la que ejecutan una torcida censura, ni en la segunda, donde ejercen groseramente el monopolio, tienen la razón.

Rodolfo Walsh “dirigió” la edición de 1973 de su libro Caso Satanowsky “a los compañeros que desde las comisiones internas, la Agrupaciones de Base y, en particular, el Bloque Peronista de Prensa, combaten diariamente a la raza de los envenenadores de conciencias: nuestros patrones”. Viene a cuento recordarlo en la ocasión.

Luis Oscar Tolosa

viernes, 25 de marzo de 2011

EL AVIÓN DE LOS CABALLOS Y EL RECUERDO DE OSCAR CARBALLO

CURTISS FREIGHTER C46 F similar al "Avión de los Caballos"

RESTOS DEL C46 F que tripulaba como copiloto mi recordado amigo OSCAR CARBALLO.





Hace unos minutos vi en televisión por América Sport, que invitaban a una excursión al avión de los uruguayos y "al avión de los caballos". El primero se trata del accidente muy conocido por ser una extraordinaria experiencia de supervivencia de la que se ocupó mucho la prensa, la literatura y el cine. Pero fue "el avión de los caballos" el que concentró mi atención y me vine de inmediato a buscar la página que indicaban: www.aventuraenlamontaña.com.ar

Oscar Carballo

Este es el piloto al que recordé siempre porque cuando yo tenía cinco años de edad él me hizo una propuesta: "Si escribís bien mi apellido te regalo una birome". Era el año 1959 y con letra imprenta de niño escribí: C A R B A LL O

Oscar Carballo era por entonces el piloto del avión de la empresa agropecuaria "Lafuente y Mendiondo" en la que mis padres trabajaban, se trataba de un Cessna 172 blanco con franjas rojas en el que en algunas oportunidades nos llevó a volar. Desde entonces soñé con ser piloto pero nunca lo pude intentar por razones económicas.

Escribí C A R B A LL O sin equivocarme y, aunque el error hubiese sucedido Carballo me hubiese regalado igual la birome, era transparente, la recuerdo muy bien, y también cuánto lloré cuando se me rompió por un tropezón con posterior caída mientras corría por el interior de la casa.

Tengo otro recuerdo de Oscar Carballo: le gustaban mucho las frutillas (como a cualquiera de nosotros), pero son esos recuerdos fotográficos que uno conserva en esas edades tempranas. En uno de los extremos de la gran casa de la administración de la estancia "La Germania", donde vivíamos por entonces porque papá trabajaba de peón de a caballo y mamá era empleada doméstica, en ese sector había sembrada frutillas a las que Oscar Carballo visitaba cada vez que llegaba a la estancia con los patrones.

Por relatos de mis padres recuerdo que Oscar Carballo renunció a "Lafuente y Mendiondo" para ir a trabajar con "un avión que transportaba caballos y tiempo después se supo que tuvo un accidente fatal en la cordillera cuando volaba hacia Chile". Y sólo me quedó el recuerdo, nunca más supe de Carballo hasta hace unos minutos cuando vi la invitación en TV. Si tuviera el dinero iría para rezar junto a los restos del avión un oración a la memoria de aquel piloto que me llevó por primera vez a volar, que regaló una birome porque escribí con letra imprenta su apellido: "C A R B A LL O", y que le gustaban las frutillas.


De la página: www.aventuraenlamontaña.com.ar

Historia:

El 17 de mayo de 1960 un C-46 F (por Freighter, carguero) de la empresa Transamerican Air Transports cruzaba, con equinos y cargamento diverso, por el paso Las Leñas de San Rafael a Rancagua, en Chile, en un vuelo originado en Ezeiza vía Santiago y con destino final Panamá. Era comandante Pedro Fuentes, copilotos Fermín Gómez y Oscar Carballo, y Domingo Vacarelli mecánico. La carga principal eran siete caballos de pura sangre.

El tiempo era malo: tempestad en la alta Cordillera. Sobre el paralelo 34º 30′ S estaban envueltos en nubes los picos como el Leñas (4351metros), el Paraguay (4589) y el Sosneado (5189). -
Habiendo partido a las 11 de Ezeiza, a las 15.15 el radiotelegrafista comunicó que debido a las adversas condiciones climáticas iban a intentar el cruce de los Andes por el paso del Yeso.

La máquina, matrícula LV-GGJ (Lima Víctor – Golf Golf Junior), cruzaba sin embargo a un nivel demasiado bajo para lo que es aquélla orografía. Además parece que el piloto o el navegante un tanto se había extraviado porque no alcanzaron a cruzar por el Yeso sino más al Sur, por el paso Las Leñas (no idéntico con el valle homónimo de deportes invernales). El hecho es que una tarde nublada sobre la estancia El Sosneado a orillas de la Ruta 40, al Norte de Malargüe, se oyeron claramente los motores de un avión que evidentemente volaba bajo.
Después, nada más. Era como si al C-46 se lo hubiera tragado la tierra. Toda la búsqueda resultó vana.

Pasaron semanas, trascurrieron meses. Cambió el almanaque. Sin rastros del Curtiss. Hasta que de pronto comenzaron a suceder y a observarse cosas extrañas en la comarca. Como que dos hombres de situación económica humilde de El Sosneado habían adquirido una estación de servicio en Neuquén. Otros más, puesteros como aquellos de origen, se habían trasformado en prósperos comerciantes. Cuando la policía inició la investigación se supo que los personajes en cuestión habían llegado hasta el aparato siniestrado en lo alto del escarpado cerro Sosneado donde entre restos metálicos y esqueletos humanos y de animales había, desparramado, fajos de billetes de banco y monedas: pesos moneda nacional, dólares, soles peruanos, escudos chilenos y balboas panameños.

Hallada la punta del ovillo fue posible reconstruir toda la trama. Para los saqueadores todo se inició cuando con su vista experta observaron cómo en el comienzo del verano después de un invierno de poca nieve, en lo alto del Sosneado comenzaron a revolotear jotes, cóndores y otras aves de carroña. Recordando la desaparición del Curtiss y atando cabos, los pastores subieron hasta el lugar de la tragedia, encontrando todo en su estado natural. -

Cuando se supo del episodio se desencadenaron desde luego las versiones más inverosímiles. Como que en el Golf Golf Junior habría volado un correo del entonces fugitivo ex presidente Perón llevando al exterior su mal habida fortuna: dólares, joyas, y oro en monedas y en barras.

En rigor, nada de esto. Pero sí buenas sumas de divisas que llevaba la tripulación para gastos de viático: hotelería, comida, combustible para la máquina, etc.
El más desgraciado de todos resultó ser un puestero que viviendo en una choza, aprovechó unos papelitos verdes que encontró para tapar las ranuras por donde entraba el chiflete. Sencillamente no solo ignoraba el valor de los dólares, sino incluso de qué se trataba.


Interesante resulta el colofón de todo lo antedicho. Porque según el informe oficial sobre la causa del accidente parecería que aquello no fue un impacto (“nube con carozo”). En cambio el aparato parece haber caído por daños estructurales: entró en nubes con fuerte turbulencia perdiendo en las violentas ascendentes y descendentes el ala derecha y el plano estabilizador y elevador, piezas que se encontraron a unos 3500 metros del lugar del siniestro.



Luis Oscar Tolosa

sábado, 5 de marzo de 2011

Bandidos Rurales, una crónica de León Gieco


Juan Bautista Vairoletto

Segundo David Peralta, "Mate Cocido".

Juan Moreira

Martina Chapanay

Gaucho Gil




Nacido en Santa Fe en 1894,
cerca de Cañada, de inmigrantes italianos
Juan Bautista lo llamaron, de apellido Vairoletto
bailarín sagaz, desafiante y mujeriego
Winchester en el recado, dos armas cortas también,
un cuchillo atrás y un caballo alazán
Raya al medio con pañuelo, tatuaje en la piel,
quedó fuera de la ley, quedó fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie


Se enamoró de la mujer que pretendía un policía
lo golpeó, lo puso preso un tal Farach Elías
”Andate de Castex” le dijo, “aquí tenemos leyes”
Corría el año 1919
Antes de irse, fue al boliche a verlo al fulano
Con un 450 belga, revólver en mano
Le agujereó el cuello y lo dejó tirado ahí
Ahora sí fuera de la ley, ahora sí fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie

Por el mismo tiempo hubo otro bandolero
Por hurtos y vagancia, 19 veces preso
Al penal de Resistencia lo extradita el Paraguay
Allí conoce a Zamacola y Rossi por el 26
1897 en Monteros, Tucumán,
el día 3 de marzo lo dan por bien nacido
Segundo David Peralta, alias Mate Cocido,
también fuera de la ley, también fuera de la ley

Entre Campo Largo y Pampa del Infierno
el pagador de Bunge y Born le da 6000 por no ser muerto
Gran asalto al tren del Chaco, monte de Saenz Peña,
Anderson y Clayton firma algodonera
45.000 a Dreyfus le sacaron sin violencia
El gerente Ward de Quebrachales 13.000 le entrega
Secuestró a Negroni, Garbarini y Berzon
Resistió fuera de la ley, resistió fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie


Vairoletto cae en Colonia San Pedro de Atuel,
el ultimo balazo se lo pega él
Vicente Gascón, gallego de 62,
con su vida en Pico pagó aquella traición
Sol, arena y soledad, cementerio de Alvear,
en su tumba hay flores, velas y placas de metal
El ultimo romántico lo llora Telma, su mujer,
muere fuera de la ley, muere fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie

No sabrán de mí, no entregaré mi cuerpo herido,
Quitilipi, Machagai, ¿donde está Mate Cocido?
Corría el 36 y lo quieren vivo o muerto
2.000 de recompensa, se callan los hacheros
Logró romper el cerco de Solveyra, un torturador
de Gendarmería que tenía información
Herminia y Ramona dudan que lo hayan matado
a este fuera de la ley, a este fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie


En un lugar neutral, creo que por Buenos Aires,
se conocen dos hermanos de este barro, de esta sangre,
Dejan un pedazo del pasado aquí sellado
y deciden golpear al que se roba el quebrachal
Por eso las dos bandas cerquita de Cote Lai
mataron a un tal Mieres, mayordomo de La Forestal
Se rompió el silencio en balas, robo que no pudo ser
Dos fuera de la ley, los dos fuera de la ley

Martina Chapanay, bandolera de San Juan,
Juan Cuello, Juan Moreira, Gato Moro y Brunel,
El Tigre de Quequén, Guayama y Bazan Frías,
Barrientos y Velázquez, Calandria y Cubillas,
Gaucho Gil, José Dolores, Gaucho Lega y Alarcón,
bandidos populares de leyenda y corazón
Queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel
Todos fuera de la ley, todos fuera de la ley


Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie


Luis Oscar Tolosa

viernes, 4 de marzo de 2011

PERIODISTA CALLEJERO: EL ÚLTIMO HABITANTE DE UN PUEBLO

PERIODISTA CALLEJERO: EL ÚLTIMO HABITANTE DE UN PUEBLO: "El frío y la niebla son la única compañía en esta desolada estación de ferrocarril, donde las vías quedaron sepultadas por las malezas. E..."

Luis Oscar Tolosa

PERIODISTA CALLEJERO: MUJER DE HUMO

PERIODISTA CALLEJERO: MUJER DE HUMO: "Cansado de caminar sin rumbo el lugar elegido para descansar fue un bar céntrico, es las cuatro de la tarde y la gente se alejó para continu..."

Luis Oscar Tolosa

PERIODISTA CALLEJERO: LA PEOR COMPAÑÍA ES UNO MISMO

PERIODISTA CALLEJERO: LA PEOR COMPAÑÍA ES UNO MISMO: "La gente está muy loca desde hace algunos años, más aún desde que comenzó el nuevo milenio. Tiene que ver con la permanente competencia qu..."

sábado, 26 de febrero de 2011

EL CASO ROBLEDO PUCH (Osvaldo Soriano)






Iluminados por el soplete, Robledo y Somoza trabajan callados y serios. Robledo sostiene el aparato que perfora el material mientras su amigo sigue sus movimientos con atención. El trozo de acero está por caer y Robledo lo ayuda con un golpe. Ninguno dice nada. A Somoza acaba de ocurrírsele una broma acorde con la circunstancia. Pasa un brazo alrededor del cuello de su compañero y aprieta con suavidad, cada vez más. Robledo le da un codazo y lo lanza hacia atrás. Manotea el revólver que tiene en el cinturón y dispara. Asombrado, quizá sin entender lo que ocurre, Somoza cae y articula una explicación que es apenas un gemido. Robledo lo observa unos instantes, levanta su brazo derecho y dispara otra vez. “No podía dejarlo sufrir. Era mi amigo”, explicará después. Se ha quedado solo, con dos cadáveres junto a él ­­–antes ha matado al sereno Manuel Acevedo–, pero eso no le preocupa. Sale.

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Luis Oscar Tolosa

EL MAGO MANCO (Leila Guerriero)

RENÉ LAVAND y su arte con los naipes: "No se puede hacer más lento", "la mano es más rápida que la vista"...

FUENTE: PERIODISMO NARRATIVO DE LATINOAMÉRICA

Posted: 28 agosto 2009 by cronicasperiodisticas in
http://cronicasperiodisticas.wordpress.com/2009/08/28/el-mago-manco/#comment-466

Por: LEILA GUERRIERO: sus crónicas tienen magia, como la mano de René Lavand.




Al acto de cortar y separar del cuerpo humano un miembro o una porción del mismo se lo conoce como acto de amputar, y solo se realiza en casos extremos, cuando la vida del paciente corre peligro.
Las lesiones producidas por aplastamiento, sin embargo, generan traumatismos tan graves que la amputación resulta inevitable, ya que el tejido necrosado penetra en el torrente sanguíneo, deviene altamente tóxico y, si no se actúa con rapidez, el sujeto puede morir como consecuencia de una falla renal.

La operación no es una operación compleja: se cortan primero la piel y los músculos, se ligan los vasos y los nervios por detrás del tajo para evitar la formación de un neuroma –un tumor nervioso que provoca dolores extremos– y, con una sierra oscilante, se secciona el hueso. Una vez separado el miembro del cuerpo, se liman las partes óseas y se las recubre con tejido blando muscular para obtener un muñón acolchado. Lo que sigue –esculpir el muñón– es un trabajo quinésico que dura meses.

El síndrome del miembro fantasma –una figura mental que puede ser dolorosa o no y provocar picazón o sensibilidad en una extremidad que ya no existe– ocurre solo cuando la amputación se produce en miembros inferiores. La amputación de miembros superiores, en cambio, presenta otras dificultades. La principal, la resistencia de los pacientes. Puesto que las manos tienen un efecto gestual, perderlas equivale a sufrir la amputación del rostro: a vivir con una máscara. En cualquier caso, y como se trata de una operación de carácter mutilante, en la Argentina la Ley Nacional de Ejercicio Profesional número 17.132 exige el consentimiento explícito y firmado del paciente.

No se sabe si alguien pidió el consentimiento del niño cuando, a los 9 años, fue amputado de la mano derecha y equipado con un muñón de 11 centímetros a partir del codo.

No se sabe, tampoco, cómo empieza una vocación pero es probable que haya sido así: el día de sus 9 años en que el niño levantó la toalla con que su madre le impedía ver las curaciones y, allí donde recordaba una mano, el niño no vio nada.

Nada por aquí. Nada por allá. Ahora la ves. Ahora no la ves.

***

La casa es así.

Pero primero hay que llegar a la casa.

Pero primero hay que llegar a la ciudad de Tandil, 375 kilómetros al sur de Buenos Aires, y atravesarla, salir de ella, recorrer caminos de tierra, doblar, doblar otra vez, doblar otra vez más y ver, a mano derecha, una cabaña en medio de un parque, un cartel que reza Milagro Verde, un tinglado de enredaderas bajo el cual hay un Audi nuevo impecable, árboles, árboles, los árboles, un hombre sentado frente a una mesa frente a la cabaña bajo el tirante sol de la mañana, un hombre que bebe vino tinto, viste camisa clara, usa corbatín, pantalones beige, zapatos blancos y enormes ojos acuosos –uno de párpado caído–, cejas profusas y un bigote. La mano derecha –la mano– dentro del bolsillo del pantalón.

La casa es así: una cabaña de troncos con una puerta estrecha a la que se accede por dos, tres, cuatro escalones. Adentro, después del comedor –la mesa larga, el candelabro de una sola vela–, después de la sala –sillas, sillones, un enorme panel de vidrio fijo– hay un espacio pequeño y estas cosas: un paragüero con decenas de bastones, y en la pared sombreros –boinas, texanos, gorras de cuero–, y en el piso compactos –Beethoven, Mozart, Vivaldi, Bach–, y una mesa redonda cubierta por un tapete verde y, sobre la mesa, mazos de cartas. Y, en todas partes, dibujos y fotos de una mano izquierda y del hombre que, sentado frente a una mesa frente a la cabaña bajo el tirante sol del mediodía, bebe vino tinto. A sus espaldas, sobre la puerta de entrada a la cabaña, este cartel: “Podría vivir en una cáscara de nuez y sentirme rey del universo infinito”.

—Shakespeare –dice el hombre.

Pero la frase de Shakespeare es así: “Podría vivir en una cáscara de nuez y sentirme rey del universo infinito, si no fuera por mis malos sueños”. Claro que el hombre conoce las ventajas: una pequeña mutilación puede transformar algo en otra cosa. Puede transformar, por ejemplo, a un niño común en un hombre extraordinario. A Héctor René Lavandera, nacido en septiembre de 1928 en Buenos Aires, en René Lavand, habitante de Tandil, experto en close up –magia de cerca: magia hecha con naipes y objetos pequeños–, uno de los mejores del mundo en la especialidad de ilusiones con cartas y, si no el mejor, al menos único. Porque, para hacer lo que hace, René Lavand tiene una sola mano. La mano izquierda.

—Venga. Vamos a conversar a mi laboratorio.

El hombre se pone de pie, y lleva la mano derecha en el bolsillo: la mano.

***

Hijo único de Antonio Lavandera y de Sara Fernández, viajante de comercio él, maestra ella, el niño Héctor René Lavandera vivió con su familia en diversas direcciones de la capital argentina. En alguna de todas su padre montó zapatería. En el año 1935, cuando el niño tenía 7, llegó a Buenos Aires un mago llamado Chang y allá fue él, de la mano de su tía Juana. Cuando apareció Chang sobre el escenario el niño quedó mudo y deseó que su padre fuera Chang, que Chang fuera su padre, para aprender de él todos los trucos. Durante semanas, durante meses, no se habló en esa casa de otra cosa: durante el desayuno, Chang; durante el almuerzo, Chang; en la merienda y en la cena, Chang. Un amigo de la familia se apiadó y le enseñó un juego de cartas que el niño obseso empezó a practicar con unción. Poco después, la zapatería del padre se fundió y la pequeña familia se mudó a Coronel Suárez, un pueblo de la provincia de Buenos Aires donde esperaba, al padre, otro trabajo. En febrero de 1937 tenía 9 años. Era carnaval, hacía calor, jugaba a media cuadra de su casa cuando sus amigos dijeron “Vamos a cruzar la calle”. Era un desafío menor: no era un río, no era un abismo, no era subir una montaña: eran cinco metros de asfalto. A él, al niño, le tenían prohibido cruzar la calle solo. Pero sus amigos cruzaron y él pensó “También voy a cruzar”. Y cruzó. Y entre él y el resto de su vida se interpuso un varón rampante, 17 años a bordo del auto de su padre. Hubo maniobra brusca, niño caído, neumático aplastando –aplastando: lesión gravísima– el antebrazo derecho contra el cordón de la vereda. Sara, su madre, escuchó el golpe y pensó esto: “Héctor cruzó la calle”. Llegó corriendo. Cuando lo vio –niño caído– los vecinos la ayudaron a no gritar, a llevarlo a la clínica que estaba justo enfrente. El médico de guardia quiso amputarlo ya –lesión gravísima– a la altura del hombro. Una mujer, una vecina, protestó: “Hay que esperar al doctor Patané”. De modo que esperaron. El doctor Patané llegó y le salvó el brazo: cortó la mano y dejó, a partir del codo, un muñón de 11 centímetros. El niño era diestro. La mano perdida: la mano derecha.

***

El parque es así: senderos que se bifurcan, árboles, setos. Al fondo, una casa de huéspedes. En uno de los laterales, un vagón de tren antiguo, de madera. En la cabaña principal, de troncos, un cartel –otro cartel– declama “La Strega: soñada, concebida y diseñada por Nora y René”. El hombre de ojos acuosos está, ahora, sentado en el interior de esa cabaña, en el espacio con paragüero y mesa redonda cubierta por un tapete verde.

—Este es mi laboratorio. Aquí paso horas mirando el parque, escuchando música.

El codo izquierdo sobre la mesa, la mano erguida, anillo en el meñique: un timador que quiere parecer un timador.

—A veces repaso mis composiciones, veo cómo puedo mejorarlas. Yo he logrado, y discúlpeme el yo, aquello de que, aún si se ha escuchado la séptima sinfonía de Beethoven mil veces, cada vez que se la escucha es la misma apoteosis.

Se pone de pie, camina hasta la ventana. Dice algo acerca de esos árboles: que son árboles viejos.

—Antes vivíamos en el centro, pero hace años que nos mudamos aquí con Nora. Ella fue la que marcó el camino a la felicidad. Llevamos 25 años de luna de miel.

En el parque, un auto se detiene. Alguien abre una puerta, entra en la cabaña, atraviesa el comedor, la sala. Una mujer alta, rubia, camisa blanca, anteojos de sol: Nora.

—Querida, ella se va a quedar a comer con nosotros.

—Sí, ya me dijiste, querido. Cuántas veces me lo vas a decir.

—Qué carácter tenés, que parece que no se te puede repetir nada.

La mesa se pone afuera, bajo los árboles. Lavand come con un implemento que es, a la vez, tenedor y cuchillo. Alguien dirá algo sobre el polen –sobre el exceso de polen– y acabarán, entre los dos, una botella. Ella se irá a su trabajo como inspectora de colegios rurales. Él, a dormir la siesta. Dos horas, por reloj.

***

La rehabilitación del niño duró un año. No hay precisiones al respecto, pero se sabe que la baraja lo entretuvo. Primero, las cartas se caían en tropel de aquella mano torpe, tan izquierda. Insistió con tesón, se impuso disciplinas arduas: jugar ping pong, pelota paleta. Pero lo de las cartas le costaba sangre. Aferrar, evadir, dar, levantar, ocultar, esconder, escanciar: sangre. Creció. Tenía 14 cuando su madre consiguió un puesto de maestra lejos de Coronel Suárez y se mudaron, entonces, a Tandil. No hay recuerdos tristes de aquella adolescencia. Colegio, amigos; un padre que le dijo “Al primero que le diga manco de mierda le rompe la cara, que yo lo saco de la comisaría”; un hombre llamado Leonardi, aficionado a la magia, que le enseñó algunos trucos y le regaló el libro Cartomagia, de Joan Bernat y Fábregas, en el que confirmó lo que sabía: las técnicas, todas, eran para magos de dos manos: nadie había pensado que podía haber, alguna vez, un mago de una mano sola. Pero insistió y, para cuando terminó el colegio, su mano respondía más o menos dócil y obediente. En 1955, cuando tenía 18, su padre murió de cáncer y el peso de las deudas, de la casa y de la madre cayeron sobre él. Salió a buscar empleo y consiguió uno en el Banco Nación. Pasó allí los siguientes 10 años de su vida. En algún momento conoció a una mujer llamada Sara Dellaqua y se casaron. Tuvieron dos hijas: Graciela, Julia. En 1960 ganó una competencia de ilusionismo y le ofrecieron debutar en Buenos Aires. Dos teatros –Tabarís, El Nacional– lo incluyeron en sus espectáculos de varietés. Se rebautizó René Lavand, con una sofisticación un tanto demodé que por entonces tenía sentido: lo francés era, de lo elegante, lo mejor. Se calzó el frac, el moño al cuello, bigote fino y, reclinado sobre su lado izquierdo, con el aire provocador y displicente que le daba la mano derecha siempre en el bolsillo, hizo furor. En 1961 viajó a Estados Unidos y se presentó en el Ed Sullivan Show y en el programa de Johnny Carson. En 1965 ya era imparable: hizo una temporada en Ciudad de México y sus giras latinoamericanas empezaron a ser frecuentes. El público se rendía ante esa mano que acometía los lomos de los naipes como si fueran vértebras, que arrancaba ases de las honduras de los mazos, que reinaba sobre aquellos bordes y dominaba las cartas difíciles, las profundas cartas, mientras una voz magnética en la que tremolaban el coraje, la violencia o la emoción ahogada contaba la historia de un viejo tramposo del sur de Estados Unidos, de un mago oriental encerrado en una mazmorra, de un tahúr obligado por su mujer a ganar una fortuna antes de la medianoche.

Su fama creció en el círculo áulico de ilusionistas del mundo. Dai Vernon, el mago canadiense que fue uno de los mejores del mundo, lo llamó “La leyenda”. Y Channing Pollock, uno de los ilusionistas americanos más exquisitos, le regaló una foto dedicada que decía “Dios debe quererte mucho, por eso te hizo hermoso”.

***

—Yo no digo que no exista dios. Digo que, si existe, es un jodido.

Son las cinco de la tarde y René Lavand repasa sin ganas un álbum de fotos: se lo ve de frac, galera, mezcla de David Niven y Mandrake, sosteniendo barajas, un cigarro. Se lo ve, después, mayor, mirando con malicia, ni rastro de inocencia, corbatín de gánster, el traje blanco.

—Todas las técnicas que uso son técnicas de tahúr. Jugué, por plata, entre mis 18 y mis 22 años. Pero cuando empecé a aprender técnicas de jugador de ventaja, dejé.

El álbum pasa: fotos de Lavand en Japón, en Alemania, en el río Mississippi, en México, en España, en Nueva York, en Venecia.

—Yo podría vivir en cualquier lugar del mundo, pero todo hombre debe tener un lugar al que volver. Y Tandil es mi vértice. Y Nora. Nora es la labradora de mi alma, como decía Ortega y Gasset. La conocí cuando yo tenía 55 y ella 35. ¿Vamos a caminar al parque? Los árboles son más importantes que la baraja.

Cuando camina –cuando se sienta, cuando conduce–, lleva la mano en el bolsillo y, por causa de esa mano en el bolsillo, parece estar en otra parte, pensando en otra cosa.

—A mí no me gusta estar solo. He pasado algunos momentos de soledad, entre una mujer y la siguiente. Fueron momentos terribles, pero los he olvidado. El olvido es la mejor condición del ser humano.

Se detiene, levanta algo del suelo. Un diente de león que se deshace. El parque está, como siempre, tranquilo.

***

Graciela Lavandera es la hija mayor de Lavand. Tiene 51 años, es psicóloga. Está tendida en una reposera, en el parque.

—Él y mamá se llevaban pésimo. Mamá era muy difícil. Y papá fue el héroe de mi infancia. Es un hombre de una valentía enorme. Nunca lo oí quejarse del accidente. Quizás porque por la pérdida de la mano devino René Lavand y entonces quejarse de la mano sería como quejarse de su vida.

René y Sara se divorciaron después de 18 años de matrimonio. Para entonces, él ya había renunciado al banco, vendía seguros en los ratos libres y era un ilusionista de porte. Meses después de aquel divorcio conoció a Norma, una modista con la que estuvo cuatro años y tuvo, con ella, dos hijos más: Lauro, Lorena. Norma ya no vive en Tandil. Sara, su primera mujer, nunca se fue de allí y, seis años atrás, se suicidó.

***

Cuando José Fosco era chico –tiene 27– solía pasar en bicicleta por la puerta de Milagro Verde, fascinado por aquel hombre. Tímido y sin vocación aparente, este varón joven de modos antiguos encontró hace 11 años la excusa para acercarse a él.

—Vine a hacerle una nota para una revista local. Y nunca dejé de venir. Él me llama su discípulo. Me gusta pensar cosas para él, estar en el laboratorio viendo cómo se puede mejorar una composición, un juego.

Durante años, René Lavand practicó esgrima. Suele decir que eso fue lo que le dio elegancia sobre el escenario. José Fosco prefiere pensar que eso fue lo que lo hizo implacable.

—Puede dudar, pero cuando da una estocada, mata. Es un escorpión. Infalible.

***

Lavand va y viene del comedor a la cocina, enciende una vela. Todos los días, a la hora del almuerzo y de la cena, enciende una vela, pone la mesa y descorcha un vino.

—Discípulos he tenido pocos. Lo primero que hago, cuando viene alguien a verme para que le enseñe, es escucharlo, ver cómo camina, cómo se sienta, cómo saluda. Pero yo no puedo enseñarle nada. Solo mostrarle. Andrés Segovia estaba tres meses para sacar un acorde. Esto es lo mismo.

Le gusta citar nombres como esos: Segovia, Beethoven, Rubinstein, Pavarotti. Y como estos: Borges, Unamuno, Ortega y Gasset, José Ingenieros, autores de los que no ha leído casi nada, nombres que están ahí, intercalados en sus historias, para crear la ilusión de que es un gran lector, hombre cultísimo.

—La verdad es que yo leo muy poco. De hecho, leo poquísimo.

Pero si toda percepción es verdadera, y si la clave de todo ilusionista consiste en sacar provecho de esa frase, Lavand –su corbatín, su casa de madera, su candelabro de una sola vela, su ropa clara, sus zapatos blancos– es el ilusionista perfecto: el que deviene, él mismo, la ilusión.

***

Son las dos de la mañana de un lunes, Buenos Aires. En un cabaré de la calle Corrientes un hombre se levanta la camiseta hasta el cuello, muestra la espalda y dice:

—Mirá.

Lo que se ve es un tatuaje que ocupa buena parte de su lateral izquierdo: el rostro de René Lavand sobre su espalda.

—Me lo hice en 2005. Para mí, él siempre fue el mejor.

Diego Santos es ilusionista, y uno de los pocos discípulos de Lavand.

—Es limpio. No se ve nada turbio en el juego. Y su técnica es increíble. Bajando el ritmo de los juegos al mínimo, hace que el movimiento siga siendo indetectable.

Hace años, René Lavand modificó un clásico juego de close up llamado “Agua y aceite”: tres cartas rojas y tres cartas negras que, dispuestas una y otra vez de forma alternada, terminan siempre juntas, enfiladas: rojas por un lado, negras por el otro. Si el lugar común que sostiene a la magia dice que es posible que sucedan cosas como esas porque la mano es más rápida que la vista, Lavand metió el dedo en esa llaga e hizo lo contrario: exacerbó la lentitud de esa composición de apariencia sencilla, llamó a esa técnica “lentidigitación” y logró algo que los ilusionistas consideran una obra de arte: su versión de “Agua y aceite”, llamada “No se puede hacer más lento”, en la que, con una sola mano y lentitud de iglesia y de incensario, hace que las tres cartas negras y las tres cartas rojas terminen magnéticamente unidas entre sí, una y otra vez, y cada vez más lento. Por dentro, mientras lo hace, Lavand es una máquina certera, un engranaje, un centurión sudando por su vida. Pero lo que se ve es esto: su mano líquida, reptante. La infinita gracia.

***

—La belleza de lo simple. Tic, tac. Y si podemos hacer tic, mejor. Hay quien dijo que cuanto más suave la caricia, más penetra. Yo digo que cuanto más lento el movimiento, más impacta.

Sobre la mesa con tapete verde, Lavand despliega un maletín con lo que necesita para viajar por el mundo: 30 gramos de barajas, poco más.

—En este maletín está toda la composición de “No se puede hacer más lento”. El talco, la glicerina para cuando se seca la mano. Y la baraja española. Eso es todo.

En su libro “René Lavand, la belleza del asombro” escribe respecto a sus cartas dadas (aquellas que, como dice la palabra, se dan): “No sé si yo hubiera podido aprender esta técnica leyéndola en un libro. Tampoco sé si hubiera llegado a creer en el autor respecto a la posibilidad de su realización. Brindo por tu voluntad y, si lo logras con una sola mano, llegarás a prescindir de la otra. Tu cerebro ordenará a un solo brazo”.

—Las cartas dadas son más difíciles que nada. La mezcla y las dadas mías no las hace nadie en el mundo. Para hacerlas, hay que perder una mano primero.

De pronto, un ruido: la cabaña se estremece. Lavand camina hasta la sala, pausado, como quien sabe qué va a encontrar.

—Una paloma. Pobrecita.

Parado frente al enorme panel de vidrio dice que les pasa siempre.

—Les pasa siempre. No lo ven, y es tan grande que se lo chocan.

El vidrio tiene ahora un rastro licuefacto, una baba de sangre.

***

Atardece así: las primeras luciérnagas, un perro, los ruidos de las cosas cuando las cosas se retiran. Cuando el sol evapore las copas de los árboles, cuando el parque sumerja sus copas en las trompas tumefactas del final de la tarde, Lavand hablará de París en invierno, de los amigos, que casi ya no quedan, de su madre, que antes de morir pidió los aros.

—Los aros.

Después, llorará dos veces. Breve, casi seco: el pañuelo, del bolsillo a sus ojos, una medusa en la tarde que apenas ilumina. Llorará, primero, recordando a su padre: el modo en que su padre temía un destino cruel para ese hijo empeñado en lo imposible: en ser el mago de una mano sola. Llorará, después, recordando a una mujer que no eligió. Que dejó ir.

—Bueno, así son las cosas. Mire, yo no tengo nada de macho.

La voz cae: cae sobre el césped encendido, bajo el polen profuso.

—Pero creo que soy un hombre. Un hombre fuerte.

Bajo el polen fecundo: la voz cae.

***

En torno a la cabaña hay pequeñas estatuas de gnomos. Hay, también, dos mandíbulas de ballena, un sector de pasto impecable, un banco. Nora se sienta en ese banco y dice:

—Hablemos. ¿Qué me querés preguntar?

Ojos entrecerrados, la camisa blanca. Sobre su falda, un gato.

—No, no me grabes. Tomá notas.

Dice, apenas, esto:

—Él era un manco que hacía trucos y me sedujo. Es un hombre demandante, pero se arregla solo. Ni te acordás que no tiene una mano.

Ojos entrecerrados, camisa blanca, sobre su falda el gato: adormilado por la caricias lentas.

—¿Algo más?

Eso es todo.

***

Lavand conduce el Audi rumbo al centro. Para poner los cambios cruza el brazo por delante del cuerpo. El gesto es rápido, preciso.

—Soy muy blasfemo. Estoy todo el día “Me cago en la virgen, me cago en dios”. Ahora hace dos meses que no blasfemo. No sé cuánto me durará.

Durante la espera en un semáforo saca un papel del bolsillo: su lista de tareas: fotocopias, un quiosco, farmacia. La lista no toma mucho tiempo: media hora por el centro y una blasfemia –breve– a la hora de sacar el auto del estacionamiento porque ha quedado difícil: encajonado.

—¿Vio? Ya soné. La verdad es que yo soy un cascarrabias.

Hace una pausa, dobla, dobla otra vez. A 20 metros, la entrada a su cabaña. Entra por el camino estrecho, estaciona debajo del tinglado de enredaderas.

—Soy un hombre de reacciones, un paranoide. Soy un hombre que ha tenido un accidente duro, que ha tenido una castración a los 9 años y reacciona en consecuencia.

Inclinado sobre el volante, Lavand mira todo eso: los árboles, los setos, los caminos. Todo eso: las flores, las plantas, los senderos: lo que podría no haber tenido nunca.

—Colecciono sombreros, también.

—¿Como consecuencia de la paranoia?

—No. Para cambiar de tema, porque el tema del accidente me agota.

La risa llena el auto como una cosa diáfana.

Después, el último almuerzo de todos estos días.



Luis Oscar Tolosa

jueves, 24 de febrero de 2011

¿QUÉ ES BUEN PERIODISMO?


Marcelo Fernández-Zayas *

Vivimos en una época donde abundan los diseminadores de noticias y opiniones y escasean: el conocimiento, la integridad y los buenos expositores del acontecer diario. El periodismo, en los Estados Unidos y posiblemente en muchos otros países, atraviesa una bien ganada crisis de confianza. Los culpables de esta penosa situación son las empresas comerciales de prensa y, por encima de todo, el público que no protesta de lo que sucede.

El medio dominante de las noticias, en casi todos los países, es la televisión. En esta época audio visual, la televisión es dueña y señora de la información. Empezaremos analizando este medio de comunicación. Generalmente, se selecciona a una persona, hombre o mujer, para los noticieros por su atractivo físico, su buena voz y dicción, no por su intelecto. Si luce bien ante las cámaras se estima que tiene carisma y credibilidad. En otras palabras, predomina la apariencia física sobre la inteligencia, el conocimiento, la integridad y la honestidad. Triunfo de la estética sobre la ética; de forma sobre substancia; envoltura sobre contenido. Esto no equivale a decir que no hay personas atractivas físicamente y que reúnan, al mismo tiempo, las cualidades intelectuales que se requieren para el periodismo. Desgraciadamente, si hay que sacrificar algo en este medio, el intelecto y conocimiento llevan las de perder.

Conozco el campo de la televisión, he trabajado en programas nacionales en inglés y español, esto no quiere implicar que sea un Adonis ni algo parecido. Actualmente, asesoro empresas en este campo. Muchas veces me piden que busque un "experto(a)" en determinado campo, pero hay veces que no lo(a) ponen en cámara porque no "televisa bien", eufemismo que se emplea para decir carente de belleza; no importa que la persona recomendada sea la máxima autoridad en su campo. Resultado: el público no tiene la mejor información disponible.

Con las actuales normas imperantes, en general, en la televisión estadounidense, Napoleón Bonaparte no lo seleccionarían para comentarista militar por ser muy pequeño. René Descartes, no lo escogerían para hablar de lógica, matemáticas o filosofía, por ser muy feo. Y, Marco Tulio Cicerón, hubiera limitado su oratoria a la radio, porque la televisión hubiera objetado la prominente verruga que mostraba en su rostro.

La manipulación de información por la televisión es algo increíble. Sin embargo, se hace en forma tan sutil que el público no se da cuenta. A una persona la ponen en cámara, la entrevistan por largo rato y solamente escogen un segmento de pocos segundos, fuera del contexto original, y la muestran diciendo lo que el que dirige el noticiero quiere decir. Esto ha llegado a un extremo tal que muchos políticos, Henry Kissinger, entre otros, no concede una entrevista que no sea "en vivo" para evitar manipulaciones. Están tan desacreditados los noticieros de la televisión que los personajes de los mismos, son apodados en esta capital como: "cabezas parlantes". ¿Estas manipulaciones pueden calificarse como deshonestidad periodística? El lector tiene que dar su veredicto? ¿Qué dicen las empresas de televisión al respecto? Que lo que hacen son "prácticas aceptadas".

La prensa escrita no es inmune a estas faltas. Vamos a definir la labor y función de sus participantes. El reportero se debe limitar a relatar hechos, imparcialmente, sin colorearlos con sus opiniones. Los hechos deben de responder a estas interrogantes: ¿Qué, cuándo, dónde, cómo y por qué? Hay que ser muy cuidadoso al explicar esta última interrogante, el por qué. El reportero puede introducir, a sabiendas o por ignorancia, un elemento parcial o subjetivo en su crónica.

El columnista, generalmente, expresa su opinión sobre ciertos temas. El público sabe que el columnista no está obligado a la imparcialidad. Es más, su subjetividad es muchas veces su atractivo. Este periodista representa un punto de vista conocido, aceptado y compartido por un segmento del público. No engaña, porque da su opinión sin pretender ser objetivo.

El analista desmenuza los hechos, trata de explicarlos en un contexto histórico, político o de cualquier otro aspecto los temas que enfoca. Presenta, en lo que puede, una explicación de lo que hay detrás de una noticia o suceso. Su labor es dar más información al público sobre un tema para que los lectores puedan llegar a un mejor entendimiento de los sucesos o temas a tratar.

Los medios de comunicación suelen emplear "expertos" sobre diferentes temas a fin de profundizar en la información. Hay que tener mucho cuidado con los expertos. He encontrado, en los Estados Unidos, que muchos expertos en países latinos tienen conocimientos superficiales sobre los temas que tratan. Un fin de semana en un país una vez al año; amistades con diplomáticos; lecturas de libros de otros "expertos", no necesariamente califican a una persona para sentar cátedra.

Hace más de 35 años que resido en Washington, en contacto diario con políticos, diplomáticos, burócratas, periodistas, espías y otros habitantes de esta fauna. Trabajo, principalmente, como asesor de medios de prensa y tengo más dudas que respuestas, en muchas ocasiones. Washington es una ciudad muy dinámica y extremadamente compleja, es casi imposible entenderla y dominarla totalmente.

Laboro con un grupo de analistas conocedores y experimentados. En 1991, cuando la guerra del Golfo Pérsico, estábamos reunidos analizando los acontecimientos. Supimos que el primer bombardeo, silente y electrónico, había destruido los radares y computadoras iraquíes en las primeras cuatro horas de la guerra, el resto de la contienda fue una operación de limpieza. Concluimos el análisis con una buena documentación del mismo y se lo enviamos a la empresa que lo solicitó. Sin embargo, las estaciones de televisión continuaron hablando de la guerra por semanas. Mostrando una película de archivo, vieja, distribuída por el Pentágono que mostraba un mísil o cohete entrando por una ventana de un edificio. Pocos hablaron que la aviación y las computadoras estadounidenses, habían destruído en pocas horas, silentemente, las comunicaciones y los radares enemigos. Había que explicar que esta fue una guerra instantánea y electrónica; que marcaba el inicio de contiendas bélicas que tenían como principales actores técnicos anónimos, no generales. ¿Por qué no lo hicieron? ¿Desconocimiento? No, las "cabezas parlantes" sabían que tenían un público cautivo y decidieron prolongar en los televisores una guerra que había terminado hacía días. Por supuesto, con la orden o aprobación de sus empresarios. No es secreto lo antes escrito, pero no es muy conocido.

Aclaremos un punto: un buen reportero es un investigador, ese es su trabajo. El termino, tan en moda, de reportero investigador es redundante. Pasemos a las entrevistas. Los que practican este arte son personas que deben escuchar y después comprobar todo lo dicho por el entrevistado. Desgraciadamente, la radio y televisión muestran que hay entrevistadores que hablan más que el entrevistado; que no toman el trabajo de verificar lo dicho por la persona. Muchos se excusan diciendo, que no tienen tiempo porque tienen que " salir al aire". Esta premura los lleva a propagar verdades a medias y a desinformar al público.

No quiero concluir sin mencionar la censura de prensa. La más prevalente y nociva no es la gubernamental, sino la empresarial. Son los dueños o directores de medios de comunicación los grandes censores. Irónica y paradójicamente, algunas veces, los más grandes enemigos de la libertad de prensa son los empresarios del periodismo que manipulan la información de acuerdo a sus caprichos o intereses. ¿Existe alguna forma de mejorar el periodismo? Sí, protestando a los patrocinadores y anunciantes de empresas deshonestas.


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© Marcelo Fernández-Zayas ( Todos los derechos reservados por el autor )





Luis Oscar Tolosa